¿Cuándo viajaremos a las estrellas?

A todos los aficioinados a la astronáutica se nos hace la boca agua pensando en misiones tripuladas a otros mundos, pero en tiempos de crisis, lo normal es que las agencias espaciales opten por misiones robóticas, mucho más baratas y sencillas desde el punto de vista tecnológico. Y si viajar a Marte parece cada vez más complicado, mejor no hablar de nuestras opciones de organizar un viaje interestelar. ¿Cuando estaremos en disposición de viajar a Próxima Centauri?
La respuesta, según un antiguo científico de la NASA especialista en propulsión llamado Marc Millis, es: doscientos años.

Lo que ha hecho Millis es analizar 27 años de tendencias energéticas, los requerimientos energéticos de las diversas misiones lanzadas por los Estados Unidos, el gasto energético individual por habitante y en general cualquier cosa relacionada con energía que pudiera influir en su estimación profesional.
Luego calculó el total energético de cada lanzamiento a lo largo de los últimos 30 años en relación al total de energía disponible en el país, tras lo cual solo tuvo que realizar un montón de extrapolaciones, ya que asumió que la proporción se cumpliría también en el futuro.
Calculó las necesidades de una primera misión de colonización: 500 personas enviadas al espacio en viaje de sólo ida, para lo cual asumió que cada ocupante requeriría un peso de 50 toneladas y emplearía unos 1000W (una cantidad equivalente a la empleada por cada ciudadano estadounidense en 2007).
Partiendo de estos datos, estimó que la nave necesitaría unos 10^18 Julios para propulsión (una lanzadera actual necesita aproximadamente unos 10^13 Julios).
Hoy por hoy, no contamos con una cantidad así de grande energía, así que habrá que esperar a que el ITER funcione, desarrollemos superconductores a temperatura ambiente, motores de antimateria, etc, etc. Vamos, que según su gráfica esto no sucederá hasta el año 2.196. Así que si Millis está en lo cierto, me temo que ninguno de nosotros andará por aquí, aunque tal vez los bisnietos de nuestros bisnietos puedan sacarse un billete para ese viaje.
Una pena, muy pronto los nuevos instrumentos de observación nos permitirán divisar nuevas tierras, y sin embargo no habrá forma de acercanos personalmente a echar un vistacito hasta que no pasen un par de siglos.


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